MARKETING COLABORATIVO
Como su propio nombre indica, la finalidad del marketing colaborativo es crear una relación de cooperación entre consumidores y marcas. Por una parte, los usuarios pueden popularizar nuevas referencias, generar contenido online, co-crear junto a la marca o proporcionar feedback sobre el desarrollo de productos. Por la otra, las marcas se rodean de sus embajadores, aumentan ventas y avanzan hacia el futuro.
Así pues, ambas partes se benefician a través de este vínculo: los consumidores se sienten valorados por las marcas a la vez que se divierten probando y opinando sobre sus productos; mientras que las marcas dialogan con sus propios abogados, que les facilitan opiniones y experiencias directas y sinceras. ¿El resultado? La creación de estrategias de marketing mucho más potentes y efectivas que las tradicionales.
Y es que en definitiva, los consumidores son socios valiosos para las marcas, ya que les proporcionan un retorno sostenible y a largo plazo, con efectos ilimitados.
Aunque son inciertos, hay empresas que ya utilizaban las acciones colaborativas en el siglo pasado. En la década de los 50 y por casualidad, una conocida tienda de muebles sueca descubrió que modificando el diseño de sus paquetes podía ahorrar mucho en costes. Los compradores se encargaban de ensamblar las piezas y la marca no sólo les proporcionaba un servicio más rápido y barato, sino que hacía algo mucho más importante: involucrarlos directamente en una parte clave del marketing mix, la P de producto.
Nadie sabe si IKEA fue la inventora del marketing colaborativo. Lo que sí es cierto es que el escenario cambiará dramáticamente en los próximos años. Y para ello es necesario que las marcas den rienda suelta al poder que pueden ofrecerle sus consumidores.
Lo “colaborativo” ha llegado para cambiar la forma de concebir el marketing tradicional, ya que en la actualidad no es factible continuar con una relación unidireccional. Hoy en día no basta con alcanzar al consumidor, hay que ir más allá.










Comentarios